Oro en casa o en una cámara acorazada: qué te conviene
Comprar metal y guardarlo tú, o comprarlo dentro de una cámara a tu nombre. Lo que ganas y lo que pierdes con cada opción, la cuenta con números para el oro y la plata, y a partir de qué cantidad cambia la respuesta.
Compras tu primera moneda. Te llega a casa. La abres, la miras, la vuelves a mirar.
Y entonces aparece la pregunta que nadie te había hecho antes.
¿Y ahora dónde la meto?
Dos maneras de tener oro
Hay más de las que parece, pero se resumen en dos.
En tu mano. Compras monedas o lingotes en una tienda, te los mandan y los guardas tú: en casa, en una caja fuerte o en la caja de seguridad del banco.
En una cámara. Compras metal que ya está dentro de una cámara acorazada profesional, en Zúrich, Londres o Toronto, y se queda allí. No te lo mandan, pero es tuyo: está a tu nombre, separado del dinero de la empresa que lo guarda.
Ojo, que esto no es "oro de papel".
Un fondo que sigue al precio del oro te da una participación en un fondo. Una cuenta en cámara te da gramos concretos de metal que existen, que están asegurados y que puedes pedir que te envíen.
Las dos maneras son oro físico. Lo que cambia es dónde vive.
Lo bueno de tenerlo en casa
Lo tienes. Sin intermediarios, sin cuentas, sin depender de que ninguna empresa siga abierta. Para mucha gente, esa es justo la razón de comprar oro.
No pagas cuotas. Una vez comprado, guardarlo no te cuesta nada más.
Nadie más lo sabe. Si no se lo cuentas a nadie, no figura en ningún sitio salvo en tu factura.
Lo malo de tenerlo en casa
Pagas el premium. Es lo que cuesta la moneda por encima del valor del metal: acuñarla, distribuirla y el margen de la tienda. En una onza de oro ronda el 3-6%. En una moneda pequeña, bastante más.
La plata paga un 21% de IVA. Y no vuelve. Lo tienes explicado con detalle en el IVA de la plata.
Hay que guardarla bien. Un robo en casa es el riesgo obvio. Y el seguro del hogar normalmente no cubre el oro, o lo cubre con un límite pequeño. Pregúntale a tu aseguradora antes de dar nada por hecho.
Vender lleva su tiempo. Tienes que ir a una tienda o mandárselo, y te lo compran algo por debajo del precio de mercado.
Lo bueno de la cámara
Compras casi a precio de mercado. No hay moneda que acuñar: compras gramos de lingotes grandes. La comisión de compra ronda el medio punto en cantidades pequeñas.
Vender es un botón. Lo vendes cualquier día laborable y el dinero vuelve a tu cuenta.
Nadie te lo puede robar de casa. Está asegurado y vigilado por gente que se dedica a eso.
La plata no paga IVA mientras siga allí. Las cámaras están fuera de la Unión Europea, así que compras plata sin el 21%. Si algún día pides que te la manden, entonces sí lo pagas.
Esto último es lo que más cambia las cuentas. Lo vemos ahora con números.
Lo malo de la cámara
Pagas una cuota cada mes. Es la custodia y el seguro. Y tiene un mínimo, que es lo que más pesa si guardas poco.
No lo tocas. Si lo que quieres es abrir un cajón y ver tu oro, esto no te lo da.
Dependes de una empresa. El metal es tuyo y está separado de sus cuentas, pero si algún día cierra tendrás que hacer trámites para recuperarlo. Elige una empresa con años de historia.
Está fuera de España. Para Hacienda, vender con ganancia funciona igual que con el oro de casa: lo tienes en cuánto se lleva Hacienda cuando vendes. Pero si tienes más de 50.000 € en el extranjero, pregunta a un asesor si te toca presentar el modelo 720.
La cuenta, con números
Voy a usar las tarifas de BullionVault, que es la plataforma más conocida de este tipo en España. Las tienes en su web y cambian de vez en cuando, así que míralas antes de decidir.
- Oro: 0,12% al año, con un mínimo de 4 dólares al mes. Unos 40 € al año como poco, al cambio de hoy.
- Plata: 0,48% al año, con un mínimo de 8 dólares al mes. Unos 85 € al año como poco.
Ahora compáralo con lo que pagas una sola vez al comprar en una tienda.
Plata
En la tienda pagas un 21% de IVA, más el premium. En cámara, nada de IVA, pero cuota cada año.
Con 1.000 € de plata. En la tienda, el IVA son 210 €. En cámara pagas el mínimo, 85 € al año. Al tercer año, la cámara ya te ha costado más que el IVA.
Con 10.000 € de plata. En la tienda, el IVA son 2.100 €. En cámara sigues pagando el mínimo, unos 85 € al año. Necesitarías más de veinte años para gastarte lo mismo.
La diferencia es enorme. Con poco dinero, la cuota mínima se come la ventaja. A partir de unos pocos miles de euros, la cámara gana con mucha diferencia.
Oro
Aquí no hay IVA en ningún lado, así que la comparación es premium contra cuota.
Con 5.000 € de oro. En monedas de una onza, el premium te costará unos 200 €. En cámara, unos 40 € al año. Tardas unos cinco años en igualarlo.
Con 20.000 € de oro. El premium sube a unos 800 €. La cuota, a unos 40 € al año. Más de quince años.
En oro la diferencia es menor, porque no hay IVA de por medio. Pero la cámara sigue saliendo mejor si compras cantidades serias y piensas guardarlo años.
Entonces, ¿cuál?
Depende de para qué quieras el oro.
Si lo quieres para tenerlo tú, para no depender de nadie, la respuesta es casa. Ninguna cuenta compensa eso, y está bien.
Si lo quieres como ahorro a largo plazo, y la idea de guardarlo en casa te quita el sueño, la cámara tiene mucho sentido. Sobre todo en plata, por el IVA.
Si vas a comprar poco, unos cientos de euros, casa. La cuota mínima de la cámara se come cualquier ventaja.
Y nada te impide hacer las dos cosas. Mucha gente tiene unas monedas en casa y el grueso en cámara.
Si quieres probar
Si te encaja la cámara, puedes abrir una cuenta en BullionVault.
Abrir la cuenta es gratis y no te obliga a invertir nada. Además, te regalan 4 gramos de plata para que pruebes cómo funciona antes de meter dinero.
Te lo digo claro: ese enlace es de afiliado. Si abres una cuenta, LaOnza recibe una comisión. A ti no te cuesta nada más, y no cambia nada de lo que has leído arriba. Los números son los que son.
Y si prefieres monedas en casa, para eso está el comparador: oro y plata, con los precios de ocho tiendas españolas actualizados cada media hora.
Lo de siempre: yo soy informático, no asesor financiero ni fiscal.
Esto es lo que he aprendido leyendo y haciendo cuentas. Si vas a mover cantidades serias, pregúntale a alguien que se dedique a esto.