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Conceptos8 min de lectura

Vendes oro o plata con ganancia: cuánto se lleva Hacienda

Comprar oro no paga IVA, pero venderlo con beneficio sí pasa por la declaración de la renta. Cómo se calcula la ganancia, qué porcentaje se paga, qué pasa si pierdes dinero y qué papeles tienes que guardar desde hoy.

En el artículo del IVA de la plata dejé una cuenta pendiente.

Hablamos de lo que pagas al comprar. Faltaba lo otro: qué pasa cuando vendes.

Porque un día lo harás. Y si el metal ha subido, Hacienda querrá su parte.

Esto es lo que necesitas saber. Sin casillas raras ni fórmulas de examen.


Lo primero: aquí no hay exención

Mucha gente lo mezcla, y es normal.

El oro de inversión está exento de IVA. Eso es un impuesto sobre la compra.

Pero cuando vendes con beneficio, entra en juego otro impuesto distinto: el IRPF, el de la declaración de la renta.

Y ahí no hay trato especial. Ni para el oro ni para la plata.

Para Hacienda, vender tus monedas es como vender cualquier otra cosa que tenías guardada: un cuadro, un reloj, unas acciones. Si sacas más de lo que pagaste, la diferencia es una ganancia patrimonial. Y se declara.


La cuenta que hace Hacienda

Es más sencilla de lo que parece. Una resta:

Lo que te pagaron al vender − lo que te costó comprar = ganancia (o pérdida).

Fíjate en un detalle importante: Hacienda no mira la cotización. No le importa a cuánto estaba el oro el día que compraste ni el día que vendiste.

Mira lo que pagaste tú y lo que cobraste tú. Las cifras de tus facturas.

Eso tiene dos consecuencias que juegan a tu favor:

El premium cuenta como coste. Si pagaste un 6% por encima del metal, ese 6% forma parte de lo que te costó la moneda. Y también los gastos de la compra, como el envío.

El IVA de la plata, también. Como particular no puedes recuperarlo, así que forma parte del precio. Aquella mochila del 21% que te expliqué en el otro artículo, al menos aquí, resta.

Y por el otro lado: cuando vendes, la tienda te paga algo por debajo de la cotización. Esa es la cifra que cuenta, no el precio de mercado.


Un ejemplo con números

Vamos con un caso de oro. Los números son de ejemplo, pero no están lejos de la realidad.

Compraste un Krugerrand en 2020. Te costó 1.700 €, premium incluido.

Hoy el oro está bastante más arriba, y una tienda te lo recompra por 3.700 €.

La cuenta: 3.700 − 1.700 = 2.000 € de ganancia.

Ahora, ¿cuánto se lleva Hacienda?


Los porcentajes

Esa ganancia va a lo que se llama la base del ahorro. Es el mismo saco donde van los intereses de tu cuenta, los dividendos o lo que ganes vendiendo acciones o fondos.

Y tributa por tramos:

Ganancia (sumando todo el ahorro del año)Se paga
Hasta 6.000 €19%
De 6.000 a 50.000 €21%
De 50.000 a 200.000 €23%
De 200.000 a 300.000 €27%
Más de 300.000 €30%

Funciona como una escalera: cada tramo paga su porcentaje, no todo al del último escalón.

Volviendo al Krugerrand: 2.000 € de ganancia, todo dentro del primer tramo. 19% de 2.000 = 380 €.

De los 2.000 € que has ganado, te quedan 1.620 €.

Un detalle: el primer tramo de 6.000 € lo comparten todas tus ganancias del ahorro de ese año. Si ya tienes intereses o dividendos, el oro se suma encima.


No importa cuánto tiempo lo hayas tenido

Esto sorprende a mucha gente.

Hace años, en España sí había diferencia: vender antes de un año salía más caro. Eso se acabó en 2015.

Hoy da igual que hayas tenido la moneda una semana o veinte años. La ganancia paga lo mismo, según la tabla de arriba.

Así que no hay "truco del año y un día". Si alguien te lo cuenta, viene con información caducada.


Y si pierdes dinero

Aquí la plata vuelve a la conversación.

Ya vimos que la plata empieza con un 21% en contra. Si la vendes antes de que el precio haya subido lo suficiente, lo normal es que pierdas dinero.

Ejemplo: compraste diez onzas de plata a 67 € cada una. Las vendes a 52 €. Has perdido 150 €.

Esa pérdida también se declara. Y no es por masoquismo: te sirve.

Una pérdida por vender oro o plata se puede restar de las ganancias que hayas tenido ese año vendiendo otras cosas: acciones, fondos, criptomonedas o más metal.

¿Que ese año no tienes ganancias de las que restarla? Hasta una cuarta parte puede restarse de tus intereses y dividendos de ese mismo año.

Y lo que sobre, lo puedes ir arrastrando hasta cuatro años y usarlo cuando tengas ganancias.

Traducido: perder dinero con metal nunca es buena noticia, pero declararlo hace que duela un poco menos.

Un aviso: si vendes con pérdida y vuelves a comprar lo mismo en menos de un año, Hacienda puede no dejarte usar esa pérdida todavía. Se queda en espera hasta que vendas de verdad. Pensado para que nadie venda y recompre solo para ahorrarse impuestos.


Los papeles que tienes que guardar (desde hoy)

Esta es la parte más práctica del artículo. Y la que más se olvida.

Para calcular la ganancia necesitas demostrar lo que pagaste. Si no puedes, lo tienes muy complicado para justificar tu coste ante Hacienda.

Así que guarda, de cada compra:

  • La factura. Con fecha, producto, cantidad y precio.
  • El justificante del pago. La transferencia o el cargo de la tarjeta.
  • Los gastos asociados. Envío, seguro.

Y de cada venta, lo mismo: el documento de la tienda que te recompra y el ingreso en tu cuenta.

Un consejo de informático: escanéalo todo y guárdalo en una carpeta. Las facturas en papel se borran con los años, y tú vas a vender dentro de muchos.

Si compras la misma moneda varias veces a precios distintos, apunta qué compraste cada vez. Cuando vendas parte, sabrás a qué compra corresponde.


"¿Y Hacienda cómo se va a enterar?"

Es la pregunta que todo el mundo piensa y pocos hacen en voz alta.

La respuesta corta: no cuentes con que no se entere.

Las tiendas de metales preciosos tienen que identificarte cuando les vendes. Te piden el DNI, y la operación queda registrada. Además, están obligadas por las normas contra el blanqueo de dinero, igual que un banco.

Y el dinero de la venta entra en tu cuenta, que también deja rastro.

No es una amenaza: es simplemente cómo funciona. Lo sensato es declararlo bien y dormir tranquilo.


Dos casos especiales

Te los dejo apuntados porque salen más de lo que parece.

Monedas heredadas. Si las heredaste, lo que "te costaron" no es lo que pagó tu abuelo. Es el valor que se declaró en el impuesto de sucesiones. La subida que hubo antes de que las recibieras no la pagas tú en la renta.

Mayores de 65. Si tienes más de 65 años y metes el dinero de la venta en una renta vitalicia, la ganancia puede quedar exenta, con un límite. Tiene sus condiciones, y es de esos casos en los que conviene preguntar antes de vender, no después.


Dónde va en la declaración

Cuando hagas la renta, la venta va en el apartado de ganancias y pérdidas patrimoniales por transmisión de otros elementos patrimoniales.

Sí, el nombre es horrible. Pero lo que te piden es justo lo que hemos visto:

  • Fecha en que compraste.
  • Lo que te costó (con premium, IVA y gastos).
  • Fecha en que vendiste.
  • Lo que te pagaron.

Con eso, el programa hace la resta y aplica los porcentajes solo.

La tienda no te retiene nada al pagarte. Te ingresa el importe completo, y eres tú quien lo declara al año siguiente. Así que no te gastes los 380 € del Krugerrand: tienen dueño.


Lo que esto cambia a la hora de comprar

Todo esto parece un tema de vender. Pero empieza el día que compras.

Comprar barato también te ayuda al vender. Cada euro que no pagas de más hoy es un euro de ganancia mañana. Y aunque el premium cuente como coste, pagar de más nunca sale a cuenta: Hacienda te devuelve, como mucho, una parte de lo que tiraste.

Guarda las facturas desde la primera moneda. No cuando vayas a vender. Ahora.

La venta tiene coste fiscal, la compra no. Por eso el metal físico es de largo plazo: entras con premium (y con IVA, si es plata), y sales con IRPF si ganas. Entrar y salir a menudo es pagar peajes una y otra vez.

Cuando llegue el momento de comprar, ya sabes dónde comparar: oro y plata, tienda por tienda.


Y la advertencia de siempre, que aquí pesa más que nunca: soy informático, no asesor fiscal.

Esto es lo que he aprendido para mis propias monedas, contado lo más claro que sé. Las normas cambian, y cada caso tiene sus detalles.

Si vas a vender una cantidad seria, has heredado una colección o tienes dudas con tu situación, una hora con un asesor fiscal sale más barata que equivocarte en la renta.

Lo que sí te puedo asegurar: con las facturas guardadas, esa conversación va a ser mucho más corta.